Ayer dormí muy poco. Ayer no estuvo tu cuerpo calientito ahí. Ayer dormí casi nada. Nuestra cama fue la cama más fría en la que he dormido.

Ayer tuve tiempo de hacer todas esas cosas que nunca puedo hacer, y nadie a quien enseñárselas.

En los últimos 4 días he perdido mi ‘hogar’ y al amor de mi vida por ser el mismo de siempre. El mismo que siempre quieres ser. El hombre mediocre. No tuve hambre todo el día de ayer, todavía no la tengo. Solo tomo café por inercia. Ayer dormí casi nada.

Toda mi vida la eh vivido con miedo. Miedo al rechazo, miedo al éxito y miedo a mí mismo. Por ese círculo vicioso, yo me convierto en el rechazador. A mí mismo y a los demás.

Esa comodidad y seguridad que yo sentía contigo nunca fue balanceada. Tú me ofrecías el mundo y yo solo reclamos. Tú me pedias ser alguien mejor y yo no sé cómo serlo. Solo contigo.

Tengo más paciencia que una estatua. Tengo más pasividad que una lombriz. Tengo el cerebro encerrado en una pecera, y tú lo tienes más libre que la liebre más veloz.

Ayer no dormí por pensar en la mejor musa que he conocido. No porque es la que mejor arte me ha inspirado, sino porque es la que más ha mejorado al artista en sí.

Ayer no dormí porque ya no soy completo.

Comentarios